Recientemente en una formación, una alumna se ofreció para experimentar una de las técnicas de PNL. Dicha técnica consiste en vivir una experiencia desde tres posiciones diferentes para que nuestra mente tenga diferentes perspectivas y nuestra interpretación del evento pueda ser modificada.
Cuando se desarrolló el ejercicio en realidad se utilizaron más recursos que solo dicha técnica.
El primer paso de la intervención fue la exploración de la situación, aunque sin entrar en demasiado detalle, solo para entender la situación.
El segundo paso fue ejecutar la técnica.
El tercer paso ocurrió mientras se ejecutaba la técnica, se utilizó metamodelo para aflojar las dos creencias que tenía la persona y que bloqueaban una percepción diferente a la que tenía hasta ahora.
El cuarto paso fue utilizar la técnica para que la persona encontrara soluciones o posibles soluciones a ese evento.
El quinto paso fue que pasara a la acción para probar la solución más sencilla, y aquí apareció otra creencia que también se tuvo que aflojar con el metamodelo.
En este momento, para que la persona pasará a la acción, se le disparó (por parte del formador) un ancla que ya tenía la alumna para pasar a la acción.
Si no hubiera podido pasar a la acción en ese mismo momento se hubiera utilizado un ajuste al futuro para preparar sus procesos mentales para cuando sea necesario pasar a la acción.
El resultado fue muy satisfactorio.
Una persona que creía que su madre le odiaba y que todo lo hacia para fastidiarle, pudo decirle por teléfono una palabras concretas, y aunque esperaba que la madre se riera al oír esas palabras, la respuesta de la madre fue: ‘llevo 19 años esperando que me digas algo así
Resultado a los 2 minutos, abrazó al profesor y después de sacar todas las emociones que estaban acumuladas seguimos en la formación del Practitioner de PNL.
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Estos momentos son los que te demuestran lo importante que es dar a conocer la PNL a todas las personas posibles.
Jaume Serral
Trainer of NLP

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