Jaume Serral: “Si cambias el pensamiento, cambias el estado de ánimo”

Entrevista publicada el Lunes, 15 de abril de 2014 en www.mindandbody.es

En sus primeros pasos en la Programación Neurolingüística, Jaume Serral experimentó como cambiaba satisfactoriamente su relación con las demás personas y cómo mejoraban sus ventas. Pronto decidió hacer de laPNL su profesión. Se formó con Richard Bandler y hoy es trainer certificado y avalado por la Society of NLP, el estamento que crearon John Grinder y Richard Bandler para regular la formación de PNL a nivel internacional. Es especialista en hipnosis ericksoniana y psicoterapia, y cocreador del Postgrado Persuasión Estratégica Interpersonal, de la Universitat de Barcelona. Actualmente dirige Human Abilities, en Barcelona.

–¿Se puede considerar la PNL como una terapia?

–Sí, la Programación Neurolingüística nació de los estudios de los principales terapeutas de los años setenta y ochenta  (por parte de John Grinder y Richard Bandler ) y, por lo tanto, tenía una clara finalidad terapéutica. Podemos considerar la PNL como un modelo terapéutico capaz de ayudar a las personas a superar determinados problemas.

–¿Cómo definirías la Programación Neurolingüística?

–La Programación Neurolingüística es un modelo de conducta humana. Eso nos permite conocer mejor a la persona que tenemos delante y provocar cambios en esa persona a través de nuestros mensajes lingüísticos. Debemos ser conscientes del impacto que las palabras tienen en las personas, incluso las palabras que nos decimos a nosotros mismos. La PNL también nos ayuda a conocernos mejor a nosotros mismos.

–¿Qué aplicaciones tiene la PNL?

–¡Uf! el abanico de aplicaciones es amplísimo. Ya hemos hablado del campo terapéutico, y también podemos hablar de áreas como las ventas, el coaching, el liderazgo… De hecho, la PNL, como metamodelo, nos permite crear diferentes modelos, tantos como tipos de interacción hay entre personas.

–¿Dónde empieza y dónde acaba la PNL? Lo digo porque hay miles de psicólogos, coachs y terapeutas que te enseñan unos determinados ejercicios que después resultan ser técnicas de Programación Neurolingüística.

–Aquí es donde radica el principal problema de la PNL. Muchas personas reducen la Programación Neurolingüística a un conjunto de técnicas y ejercicios, cuando la PNL es mucho más que eso. Lo más fácil es coger técnicas y enseñárselas a coachs y psicólogos, pero quien hace eso está enseñando sólo un 10 o un 15% de la PNL. Cuando ves a John Grinder  y Richard Bandler, los cocreadores de la Programación Neurolingüística, te das cuenta que es una disciplina mucho más compleja. Ellos utilizan pocas técnicas y todo ocurre lingüísticamente, a través de los mensajes que lanzan.

–Me recomendaron el libro ‘Introducción a la PNL’, de Joseph O’Connor y John Seymour. ¿Lo consideras un buen libro para adentrarse en esta disciplina?

–Para adentrarse en la PNL hay unos pocos libros buenos. Son los que escribieron John Grinder y Richard Bandler en los años setenta y hoy han quedado desfasados (‘De sapos a príncipes’, ‘Trance Fórmate’ para temas de hipnosis, ‘Use su cabeza para variar’…). ‘Introducción a la PNL’ es una obra muy marketineana y muy básica. Joseph O’Connor y John Seymour escribieron un libro de extractos de otros libros.

–Diriges Human Abilities, donde impartes formación en PNL. ¿Qué tipo de personas se dirigen a este instituto y qué buscan?

–En un 80% son coachs y psicólogos que buscan más herramientas para realizar sus terapias, sus procesos de cambio o sus procesos de coaching. El otro 20% incluye perfiles muy variados: desde un catedrático de universidad hasta un alto directivo de una gran empresa, pasando por una cajera de supermercado. También acudió a Human Abilities un militar que dijo que quería aprender PNL para que sus subordinados acataran sus órdenes no por una cuestión de rango sino por su capacidad de convicción. Lo que buscan las personas que vienen aquí se podría resumir en dos grandes ideas: conocerse mejor y poder efectuar cambios en ellas mismas, y poder comunicarse mejor con los demás.

–Con la crisis actual, hay personas que están pasando verdaderos apuros. ¿Alguna receta para afrontar el día con más ilusión y optimismo?

–La receta más básica, fácil, económica y que puede hacer todo el mundo es darse cuenta de que el estado anímico lo provoca el pensamiento. Así pues, si cambias el pensamiento, cambias el estado de ánimo. Esto puede parecer fácil pero llevarlo a la práctica quizás pueda costar a las personas. Lo que pueden hacer entonces es examinarse y ver qué tipo de creencias tienen. Muchas veces nuestro pensamiento proyecta el futuro y si ese futuro proyectado no es halagüeño nos produce una sensación de malestar en el ahora. La forma de pensar condiciona nuestras emociones.

 

Entrevista realizada por Albert Rosell

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